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El llanto es un violín inmenso

Apología al peor de mis deseos, al más bondadoso de mis miedos. El título, de una de las Casidas de García Lorca~

Y aunque no lo viera pasar y estuviera clavada en medio de la nada, pensaba en él. Y desfiguraba a su alrededor la realidad buscándole la vuelta a las sonrisas que acompañaban sus hola cuando la encontraba postrada en un escalón como el mejor trono que su reinado puediera encontrar.
le gustaba acostarse pensando en que esa vez que se detuvo a esperar que ella le dijera que no iba a despedirse, de verdad esperaba un beso, una mano en el hombro como un mero reflejo, un nos vemos, porque otra cosa no respondía, y al no haber, ella se decía que lo dejaba deseando y se regocijaba en ello. O se le dibujaba una sonrisa de pensar en esa tarde de tiempo libre, payada y miradas fijas mientras ella intentaba perderse en el amarillo de las agrietadas hojas de un libro viejo, así como las manos de la abuela; él, sentado allá, la miraba estando acá, se fijaba en ella, al menos y, ¡ay!, a ella la dejó volando, suspirando, pidiéndole al cosmos un novio, intentando no ponerse exquisita al querer que quizás fuera él, que no fuera otro que él.
Pero a veces la duda encuentra el huequito por el que colarse, y en su cabecita de nubes y sueños dorados hay miles, así como se reproducen las ideas negativas, así como los cuestionamientos pudren los rosales en el patio y los brillos de las lámparas desnudas que cuelgan del techo envuelto en telarañas. Entonces llegan los intentos de querer convencer a una misma de que todo son puras fantasías que brillan en sus ojitos soñadores, que en realidad nadie la mira como a ella le parece, que los halagos son iguales para todas, porque su popularidad es infinita y él se las sabe todas, y todas saben de él, y ella odia que alguien así esté gustándole tanto. Y, como se decía, hilando pensamientos que poco tienen que ver pero que hablan de lo mismo, están también los intentos por olvidarse de cómo la hizo sentir aquel abrazo de brazos fríos y descubiertos que la hundieron en la tibieza de lágrimas que no iba a soltar porque siquiera sabía que estaban ahí, atadas, tendidas a tal punto que las clavijas que mantenían el rizo del registro de su cordura amenazaban con desatarse en un latigazo y terminaron por aflojar su risa, le soltaron el cabello y la sumergieron en el viento de una noche fría.
A él lo quiere, a él, y por ahora no va a atreverse a nadie más. Entonces, y por eso, a sus sueños recurre ese león manso que la rodea en silencio y no contesta cuando se le pregunta, y ella tiembla y le grita que quiere tocarlo, que quiere que la toque, que se siente adolescente de verdad ahora que imagina esas manos rápidas e intrépidas sobre sus jeans, sobre su juventud desgastada en él.
Puede estar mirando a través de los vidrios de la ventana, bajo el aire sobre el que está sentada en el balcón, hacia el arriba que su cabello no le deja ver, pero en realidad espera, espera sentada sola y aburrida, quiere que pase y agite su mano desde lejos para recién tener ganas de salir corriendo y demostrarle al mundo que es feliz, como esa noche.
Y no sabe si dudar, si creer que es verdad. Si dejarse llevar, si continuar soñando. La timidez no le deja hacer realidad las cosas de las que cree que es capaz, y la máscara que le pone a sus necesidades la está matando por un mano acariciando el cabello que se esmera en arreglar.
Quizás, esta noche se acueste a dormir y a llorarlo, sin animarse a sacar el violín del estuche para no acordarse de él, para olvidarse en su consciencia y reternerlo en sus sueños.
Tal vez, esta noche se quede dormida y mañana, cuando despierte a ver amanecer, le ruegue al universo que la acerque más a lo que esté deseando en ese momento, mientras el sol bosteza en anaranjados y violetas, y sus ojitos pestañean ante la luz que la obliga a sonreir.

Me aplaudo si algún día le encuentro sentido, me sonrojo porque sé que en un tiempo lo voy a odiar. Me pongo de rodillas ante el cosmos.

Comentarios

Missy ha dicho que…
You are lovely, my dear <3. Y creo que esta es una de las cosas más bonitas que escribiste. Se entiende demasiado bien el sentido o al menos, los que lloramos las mismas melodías, parecemos poder entendernos a la perfección. La verdad es que esto es algo tan íntimo que no quisiera extenderme mucho en un comentario que causaría bochorno (propio y ajeno por esas extrañísimas cuestiones bilaterales de la vida) pero, pese a todo, no quería dejar de decirte lo mucho que me gustó tu escrito.
Un beso! :)
Anónimo ha dicho que…
hasta q al fin...

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