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domingo, 25 de julio de 2010



Me tiemblan las manos y no es el frío, sé que no es el frío. Se sacuden esas puntitas de hielo, allá, adentro mío, y me acuerdo del calor de tu carita pálida, de tus labios quebrados pidiendo un segundo beso, de tus ojos profundos como un cielo sin luna, perdidos como un viajero sin estrellas, solitarios como un juego de cartas para uno.
Camino en la oscuridad de las teclas blancas que suenan en la negrura de mis pensamientos, me sacudo en la idea de tocarte con los callos de mis dedos hartos de grietas, y lloro en la lluvia que quisiera mojara los zapatos que no llevo.
La soledad de las alfombras persas me persigue, el dolor de las cortinas me roza con la sutileza que yo no tengo, la esclavitud de mil abuelas me grita desde una cama apolillada en la que mi cabeza ya no descansa, y el piano sabe algo que yo no sé.
Pero qué puedo hacer, si cuando te veo amagar con una palabra colgando de tu boquita ausente se me sacuden las rodillas. Desde antes de saber que te voy a ver, no puedo dejar de temblar, y escucharte es el orgasmo de mil sirenas, el placer de una flota entera, y yo soy un pirata más.
Bufar, suspirar, saber que estás ahí mientras yo espero. Te espero.
Que no sos fácil, ya lo sé. Que estás lejos, el frío me lo dice. Que me tengo lástima, en tus ojos lo veo, y mis manos huesudas en torno a tu cuello desprotegido de los tules que cubrieran mil piernas árabes quieren apretar cada vez más.
Boqueando, te veo lagrimear, pedir perdones que no te corresponden. Haciéndote daño es la única manera de olvidarme de lo que sufro yo cuando me ponés a temblar, y viéndote a los ojos mi pulso se vuelve incontrolable.
Tus ojitos hinchados se borran de mi cabeza sucia y me despierto sentado en la cocina que espera por un poco de detergente. En mis oídos resuena la melodía agudade tus llantitos nocturnos, y viéndome sobre el polvo que cubre los ventanales reparo en que te sigo esperando, en que sigo temblando.


Las divagaciones de una a estas horas~

sábado, 24 de julio de 2010

«Call me foolish, i feel hopeless. Running from lions never felt like such a mistake.Don't forget we've got unfinished bussiness, stories yet to unfold, tales that must be retold. And i regret not knowing where to put an end to all this madness.»

Es como para gritarla, llorarla. En el reproductor podían llenarse de polvo las demás, que ahora lo que sacudía su alma solitaria era el abrazo de una sinfonía que le gritaba sobre cuentos viejos, páginas amarillas, besos sucios y palabras pendientes.
Temblando de pánico, mordisqueando su inquietud, gritándole a sus adentros, cantando con lo que de alma sana le quedaba, buscando el calor de los brazos que en sueños lo consolaban, la música le golpeaba la cabeza y el silencio corría cuesta abajo por su columna encorvada sobre sus penas y locuras.
Sí, quiere y acepta las culpas de las que es libre, se queda queriendo más, deja ir sus esperanzas, se lanza a los leones sólo para saber que quiere escapar de ellos.
Cuando la canción termina, sus oídos se llenan del vacío que le provoca el despertar de un sueño en el que no oyó nada.




Running from Lions, by All Time Low

Cuando me anime, te cuento más~
por ahora, dejalo así (:

martes, 20 de julio de 2010



Una madrugada, abrumada y aburrida, decidí volcar mis porque sí al gótico de palabras que mi inconsciente me va dictando~



Caminando por un sendero destruido, sintiendo el mundo derrumbarse a sus pies, dejando que murieran bajo la sordera de sus oídos los murmullos que pedían auxilio, su cabellera se entregaba al enriedo y el alboroto del viento desesperado que se colaba entre sus piernas, que hacía bailar su vestido. Sus zapatitos negros brillaban bajo la mugre, y su rizada cabellera de un rojo fantasía era una llamarada que se evaporaba en el vacío de aquella ciudad pelada.
La nena de los bucles de fuego, del vestidito sucio, de los zapatitos sucios que le quedaban chicos, la nena que ya no era tan nena, lleva a todos lados su nariz de caramelo, sus mejillas coloradas, sus manitos desnudas y sus piernas largas. Temblando de frío, dejaba que el terciopelo renegrido de su piel pálida, antes rozagante como primavera en flor, se sacudiera con los sismos del mundo de los vivos.
Dejó atrás la mansión que se venía abajo, las alfombras persas deshilachadas, los sillones bordados en oro y esclavitud, las camas con doseles astillados, los ventanales opacos, los vitreaux abollados, los tapados apolillados y las frutas marchitas, para salir a andar por los senderos de una vida que se caía a pedazos, como un rompecabezas desarmado y armado a medias guardado en el placard, como una cascada, un alud de pobreza y muerte que se derretía bajo los brazos de la indiferencia.
Pero a ella qué le importaba, si no conocía a ninguno de los que la miraban pasar.
Arrastrándose cuesta abajo, dejándose caer por la colina del abandono, tironeando de los mechones de cabello que cubrían con despecho sus ojos anegados en maquillaje de segunda, llevó sus pasitos de nena inocente, de nena no tan nena, muy lejos de allí, esperando cualquier cosa menos más de lo mismo.
Con la ilusión a flor de piel, su vestidito flotante, sus zapatos sucios, sus pestañas enmarañadas, sus rizos de fantasía, acarreó consigo la indiferencia con que regaba las plantas que desde abajo observaban su caminar, y les dio de comer a las bocas que se abrían ante ella. Con el ego abierto como manzana partida al medio, con las lagrañas colgando de su mirada en seducción mode-on, se fue y no volteó.




Son las 5, y a esta hora puedo darme el lujo de decir que escribo. Lástima que no tenga que ser esto lo que debería que estar aflorando de mi cabecita~ :3

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