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(la lista)

El pan. Casero. Eran bollitos con aroma fresco a levadura.
Las sierras, que allá arriba con el frío y el cielo encapotado tenían un dejo escocés.
Las tazas de té, el té, las teteras.
La maleza siempre verde y siempre viva, y las flores silvestres en el pelo.
Los puñados de mármol chiquitito, blanco y a montones que pude haber traído, pero que iban a pesar demasiado.
Los artesanos, las artesanías, las cosas hechas a mano y las manos que crean.
Viajando, que sonaba perfecto en el auto sobre la ruta.
La música en vivo, en la calle o junto a la mesa.
La comida casera.

Una lista de las cosas del verano que me hicieron acordar a vos.
Entradas recientes

To run into

To run into no es lo mismo que correr adentro, no. ¿No?
Correr adentro. Adentro suyo. Tomar distancia, respirar profundo y correr. Y entrar. Entrar y acurrucarme ahí, in between, entre sus costillas, una mejilla contra el corazón, los ojos cerrados en la oscuridad, abrazar su calor desde adentro. No querer salir más. No salir más. Never.

La piel al sol

Lo níveo de mi piel al sol radiante. El aroma a protector solar y tu risita burlona. Tus dedos entre los míos, tu mano que tironeaba de la mía, guiándome lejos del sendero, porque perdernos siempre va a ser más divertido. Encontrarme entre tus brazos, enredados en la maleza, en lo silvestre, en lo siempre verde. No tengo aún otra forma de sentirme más viva. El viento frío de las sierras que quema las mejillas y la nariz, y que a mitad de nuestro enero es una bocanada de aire fresco.  El calorcito de la casa, que nos estaba esperando. La puesta del sol, esa hora mágica que nos tocaba ver a través de la ventana. El agua caliente a chorros sobre el cuerpo helado. Cerrar los ojos, aguantar la respiración y meter la cabeza. Las toallas espesas que si bien no eran abrazos tuyos, muy cerca estaban. Con ese olorcito a suavizante y a placard de madera. Tu risa clara y brillante al ver los besos que el sol dejó sobre mi piel. Tus manazas pesadas untando el post-solar fresquito a lo largo de …

Reach

The sky was red. Bluish, orange, red. Blinding when facing the sun. She had her head on the edge of the matress, her endless hair falling downward, softly swiping the floor. Lying across the bed, her lower back was on the other edge and her legs ascended all the way up the wall to the window, where her feet rested, and danced, and swayed embeded in the sunset's orange light. She had her eyes closed, her lips barely half-open, her fingers intertwined, resting atop of her stomach, which gently moved up and down with every breath she took. Regarding him, he was sitting a little more over there, his back against the wall and his head against the window, his feet on the floor. Still, silent, looking at her without knowing she noticed it. He was just a movement of her hand away, and she had no trouble admiting she wanted to touch him, that she wanted him to touch her. She wanted a little intimacy, fingertips, a first time, goosebumps, a shiver, a smile. But she only heard him breathe i…

Anisóptera

Azahares

Mediodía

Ceibo

Estaba tendida sobre el césped que hacía un par de semanas nadie cortaba, bajo el árbol que se cernía sobre ella y la escondía del sol. Sus cabellos infinitamente oscuros se repartían hacia todos lados, sus ojitos se cerraban apenas ante el resplandor del cielo azul, su boca era un puchero imperturbable y sus manos de deditos largos acariciaban la alfombra esmeralda que cedía ante su toque, ante el soplo de un brisa que llegaba de por allá y se llevaba algo del calor abrasador de esa siesta a la sombra.
Inspiraba. Y suspiraba. Y a su alrededor y por sobre su vestido desparramado y sus piernas largas y toda su piel morenita bailaban las motitas de la luz del sol que se colaba por entre el follaje del árbol, que rebotaban acá y allá, le hacían cosquillas que ella ni sentía, la acariciaban de arriba abajo y se mecían en silencio.
Y ese silencio trajo consigo un sopor tibio y ella se vio sumergida en el más placentero sueño sin siquiera notarlo. Sentía el sol acariciarle las mejillas y b…